El volcán La Barda es un centro eruptivo menor de carácter monogenético que forma parte del Complejo Volcánico Caburgua-Huelemolle. Se emplaza en la Región de La Araucanía, específicamente en el sector sureste del Lago Caburgua, a unos 30 kilómetros al noreste de Pucón.
1. Estructura y Geomorfología
- Configuración del centro: No es un cono aislado; La Barda está conformado estructuralmente por tres conos de escoria piroclástica estrechamente agrupados.
- Cronología: Debido a la ausencia total de erosión o modificaciones glaciales en sus edificios y cráteres, se cataloga formalmente como un centro de edad Holocena, erigido con posterioridad a la última glaciación regional.
- Topografía: Su relieve empinado está cubierto por una densa capa de bosque nativo mixto (coihues y robles), cuya vegetación protege las laderas de procesos rápidos de remoción en masa y erosión hídrica.
2. Dinámica Eruptiva e Impacto Morfológico
- Estilo de erupción: Su formación estuvo dominada por una actividad predominantemente efusiva y estromboliana de corta duración, alimentada por un único pulso magmático de ascenso rápido.
- Emisión de lavas: Las coladas de lava basáltica fluidas emitidas por los conos de La Barda (en conjunto con los conos vecinos del grupo oeste de Caburgua) avanzaron rellenando el paleovalle glacial local.
- Origen del lago: Estos masivos flujos de escoria y lavas actuaron como una represa o taco de contención natural que bloqueó el drenaje de los ríos de la zona, dando origen al actual Lago Caburgua.
3. Control Estructural y Régimen Hídrico
- Eje tectónico: Al igual que el resto del complejo, el ascenso del magma de La Barda estuvo fuertemente condicionado por la Zona de Falla de Liquiñe-Ofqui (ZFLO). El volcanismo monogenético aprovechó las fracturas tensionales secundarias de esta megaestructura para abrirse paso a la superficie.
- Permeabilidad: Las rocas y depósitos piroclásticos que componen el basamento de La Barda son altamente agrietados y permeables. Esto permite que el desagüe del Lago Caburgua ocurra de forma subterránea a través de estas fracturas volcánicas, aflorando kilómetros más abajo en el sector turístico conocido como los Ojos del Caburgua.